TRABAJANDO LA MENTALIDAD EMPRENDEDORA

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VISIÓN Y DISCIPLINA. TRABAJANDO LA MENTALIDAD EMPRENDEDORA

“El que no sabe a dónde va, acaba en cualquier parte“

Hoy iniciamos una serie de posts dedicados a la mentalidad del emprendedor.

A menudo, como emprendedor estás tan obsesionado con la obtención de resultados que solo te fijas en el resultado final de tus acciones.

Y esto es un grave error porque el origen de todo lo que te sucede tiene lugar mucho antes. Se remonta a los momentos en los que estás planificando tu vida. Y todo lo que te sucede se crea en tu cabeza. Ahí está el verdadero motor de tu emprendimiento.

Créeme si te digo que hay muchos emprendedores que no saben qué quieren hacer con su vida. Hacia dónde quieren ir o qué es realmente significativo para ellos. Y es que poner solución a esta cuestión es lo que va hacer que tu forma de pensar cambie drásticamente. Y con ello cambiará tu forma de actuar y, por tanto, tus resultados.

Por eso es muy importante saber cuál es el objetivo número uno de tu vida y tener claridad sobre lo que quieres para poder enfocarte en ello. Esto es conocido como VISIÓN.

Y saber cuál es tu visión es posiblemente el paso más importante y fundamental para descubrir qué quieres en tu vida, cuál es el tipo de negocio que anhelas y qué sacrificios estás dispuesto a hacer para conseguirlo.

Cuando creas TU VISIÓN estás diseñando tu vida, personal y profesional.

Debes mantenerte enfocado en tu meta. Una persona triunfa porque no desiste. Alcanza su objetivo porque se mantiene enfocada en ese objetivo, con perseverancia, más allá de lo que digan los demás, más allá de los tropiezos, más allá de las dificultades y retos que tenga que enfrentar. Se enfoca en una meta y no la va cambiando cada día. Llega, como la tortuga, sin importar cuantas liebres haya a su alrededor.

Lo importante es que tengas clara la meta a la que te diriges. Que tengas una imagen lo más detallada posible en tu cabeza de cómo sería tu empresa una vez se encuentre en prosperidad. Y, con ello, que tengas una imagen de cómo sería tu vida en el momento en que tu empresa se sitúe en ese estadio.

De esta forma tu cerebro se va a relajar y confiar más en todo lo que hagas, porque básicamente tendrás dirección y foco. Cuando tu mente tiene foco tu cerebro deja de sabotearte porque ve un camino claro a seguir. El trabajo y el esfuerzo ya no es una opción. Es, simplemente, el camino que has de seguir hasta llegar a tu destino.

Esto te ayuda tomar decisiones dependiendo de si te acerca o te aleja de ese objetivo principal que te has marcado. Y te resulta fácil distinguir si cada paso que das te está acercando o alejando de ese objetivo que tienes en mente.Ya no tienes que estar dudando ante cada acción porque, de manera inconsciente, tu mente sabe si cada paso que das te lleva en la dirección correcta o no.

Durante el trayecto pasarás por momentos buenos y por momentos no tan buenos. Pero no te cuestionarás la ruta porque sabrás que es la correcta.

Algo parecido sucede cuando decides hacer un viaje a determinada ciudad. Estudias la ruta, te montas en el coche y empiezas tu recorrido. Durante el trayecto pasarás por zonas que te gustarán más y otras que te gustarán menos. Habrá inconvenientes, atascos, cansancio. Pero nunca dudarás del camino porque ya previamente has decidido ir a esa ciudad (que es tu objetivo) y has decidido hacerlo por ese trayecto que, además, antes de partir ya has visto que es el correcto.

Así que, te relajarás en los momentos malos y disfrutarás de los buenos. Y dejarás descansar a la mente, libre de decisiones porque las decisiones importantes ya se han tomado antes de partir. ahora, solo debes pensar en abordar lo mejor posible el día a día.

Y ahora pasamos a otro pilar muy necesario para tu ruta de emprendedor:

LA DISCIPLINA. La disciplina es aquel ingrediente mágico que hará que las cosas sucedan. Sin la disciplina no habrá avance de nada.

Piensa en los atletas de alto rendimiento. La disciplina es la que los hace convertirse en gente de éxito, los hace convertirse en los mejores, los hace superarse a sí mismos y no les permite justificarse. Disciplina es hacer lo que tengas que hacer quieras o no.

“Disciplina es pagar el precio para traer esa visión a la realidad. Es abordar los hechos duros, pragmáticos y brutales de la realidad y hacer lo que haga falta para que ocurran las cosas. La disciplina surge cuando la visión se une al compromiso”. -Stephen Covey

La disciplina desafortunadamente no es algo que puedas adquirir como producto milagro en cualquier comercio. La disciplina debe estar presente en tu vida como si fuera tu propia respiración y de ella dependieras para vivir o morir.

Como emprendedor, al inicio, la abrazas con mucho cariño y no la sueltas. La propia ilusión hace que generes una gran capacidad de trabajo. Pero no te engañes, eso no es disciplina. Eso es ilusión, novedad o llámalo cómo quieras. La disciplina auténtica debe llegar cuando ha pasado el tiempo y la ilusión se empieza a apagar y la novedad ya no es tal.

Por eso es tan importante que la generes al principio, cuando la ilusión es alta. Así, cuando esta se desvanezca y llegue la rutina, ya habrás incorporado la disciplina a tu modo de actuar.

Es en ese momento cuando, si eres disciplinado en tu metodología de trabajo, en tus horarios y no te desenfocas del rumbo que te has marcado hacia tus objetivos, empiezas a ver resultados.

Para empezar, trabajas más tranquilo, no te has de cuestionar cada paso que das. Ahí es cuando la disciplina se vuelve nuestra mejor arma contra todo y contra todos.

Y, ¿qué sucede a continuación? Pues, pasado el tiempo nos damos cuenta de que la disciplina es una compañera más objetiva que emocional. Nunca esperes que te felicite por el camino andado porque para ella es natural. Y es tu obligación que siempre hagas las cosas, quieras o no, tengas ganas o no. No existe opción.

Aquí me gusta mucho la filosofía de Rafa Nadal con el entrenamiento “si un día no entrenas por algún motivo importante, pase. Pero que no sean dos”. Con los años aprenderás a ser flexible contigo mismo. Y no pasa nada. Tómate de vez en cuando una licencia. “Pero que no sean dos”

Yo te voy a contar cómo empecé yo a trabajar la autodisciplina. Por lo menos, mis primeros recuerdos en ese campo porque, antes era muy niña y no soy consciente ni de ser disciplinada ni de no serlo.

Fue cuando empecé mis estudios en la Universidad. Yo tenía 18 años y, lógicamente, venía del colegio donde los horarios están marcados y tienes poco margen para decidir.

Al matricularme en la universidad, me correspondió asistir a clases en turno de tarde (por mi apellido estoy siempre al final de la lista). Así que, de repente me encontré con todas las mañanas libres para hacer lo que quisiera. Y, a los 18 años, eso se suele traducir en dormir hasta las tantas.

Pero, rápidamente, me di cuenta de que haciendo eso, estaba desperdiciando el día y no lograba adquirir un hábito de trabajo productivo.

Y, a las pocas semanas de empezar el curso, me propuse levantarme TODOS LOS DÍAS, a las 7:00. Tuviera o no algo que hacer. Daba igual. Se trataba de adoptar un hábito que me permitiera alcanzar mi objetivo. Y, sobre todo, que me permitiera no tener que decidir todos los días a qué hora me levantaba.

Llegaban las 7:00, me levantaba y punto. A partir de ese momento, me dedicaba a realizar las tareas que correspondieran. Pero liberaba a mi mente de la decisión diaria de la hora de levantarme.

Nunca he abandonado esta práctica. Y, en la actualidad, los días laborables, me levanto siempre a la misma hora sin cuestionarme si es necesario o no. Lo tengo tan interiorizado que ya no lo puedo cambiar.

Bueno, pues esto es lo que hay que hacer con todas las cuestiones que quieras incorporar de manera fija a tu vida.

Establecerlas como una norma.

Así, nunca más tendrás que tomar esa decisión. Liberarás a la mente del esfuerzo de decidir acerca de ello y podrás dedicar tus esfuerzos a otras cuestiones más productivas.

Con estos dos ingredientes claros, VISIÓN Y DISCIPLINA, estarás en disposición de afrontar cualquier reto. Pero debes trabajarlos mucho porque están en la base de lo que van a ser tus acciones en los próximos meses y en los próximos años.

Yo voy a tratar, desde aquí, de recordarte los elementos necesarios para que dispongas de una MENTALIDAD GANADORA.

Te enumeraré las actitudes que, a lo largo de mi vida profesional, he comprobado que te acercan más al ÉXITO.

Y el resto lo haces tú. Porque te sobra capacidad para ello. Tú estás transformando tu vida y te mereces todo lo bueno que te va a pasar.

Y, tú, ¿tienes una VISIÓN clara de tu proyecto?

¿Te consideras disciplinado para acometer las tareas que te impones?

Cuéntame, cuál es tu situación actual y, si no lo has hecho aún, solicita el acceso al grupo de Facebook HAZ DESPEGAR TUS VENTAS en el que hablaremos de todo esto y desde el que te daré acceso al curso gratis de marketing y ventas online y offline para emprendedores que estoy preparando:

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