7 COSAS QUE HAS DE SABER ANTES DE EMPEZAR CON TU NEGOCIO

Negocio

Y que a ti nadie te contó cuando empezaste.

Probablemente hace bastantes años que empezaste con tu Negocio. Puede que lo abrieras con toda la ilusión en cuanto terminaste tus estudios. O decidiste, por fin, monetizar esa habilidad o esos conocimientos y experiencia que habías adquirido trabajando. Habías conocido muchos Negocios durante tus años de estudiante, o mientras trabajaste por cuenta ajena y pensaste que ya estabas listo para navegar. No te equivocaste; era cierto. Ya tenías todos los conocimientos necesarios para empezar a prestar un buen servicio y tenías la mochila cargada de ilusión.

Con los años te has posicionado en tu sector, tienes unos clientes que te son más o menos fieles y puedes obtener unos ingresos interesantes. Pero, a veces, te preguntas si no es mucho el trabajo que haces. Si la organización del negocio es correcta y piensas que necesitarías tener un mayor control sobre tus proyectos. Y, en esos momentos, echas la vista atrás y piensas en la cantidad de secretos que no figuraban en los planes de los estudios que has realizado. Y que son necesarios cuando emprendes un negocio por cuenta propia. Porque, tengámoslo claro, aunque tu proyecto emprendedor sea pequeño, es un negocio y como tal debe ser analizado.

Yo he tratado de reunir aquí las 5 cosas que deberías haber sabido antes de empezar y que, entonces, no sabías.

No con el ánimo de que te mortifiques y pienses en lo mal que lo has hecho, no. Lo he hecho porque, afortunadamente, el vehículo en el que se mueve tu negocio tiene espejo retrovisor que te permite ver el pasado y hacer correcciones y maniobras de cara al futuro.

Allá vamos.

  1. Aprende a organizarte y créate un plan de vida.

Uno de los elementos más importantes para tener éxito en un negocio es conseguir tener una elevada productividad. Todo el mundo habla de ello, pero pocas veces te lo explican. Elevada productividad no es estar ocupado las 24 horas de día. Es realizar todas las tareas necesarias con la mayor eficiencia e invirtiendo el menor tiempo posible para lograrlo. Es decir, si realizo las tareas necesarias en mi negocio de forma excelente, pero invierto una cantidad de tiempo que me impide rentabilizar el trabajo, no estoy siendo productivo. Y, por otra parte, si realizo las tareas rápido pero el resultado no es satisfactorio, tampoco estoy siendo productivo.

Al principio de tener abierta tu Empresa, no tienes muchas tareas y piensas que puedes permitirte alargar el tiempo dedicado a cada una de ellas. Pero eso es un error porque te habitúas a un ritmo de trabajo inadecuado. Y, además, en los comienzos de tu andadura, debes dedicar esos momentos en los que no estás realizando tareas para clientes, al marketing, a la captación de nuevos clientes y a adquirir habilidades que te van a resultar necesarias en el futuro.

Si quieres saber más de productividad, te recomiendo que visites el blog de El Canasto, https://canasto.es/blogposts/, con múltiples consejos acerca de cómo mejorar tu día a día y no sentirte agobiado.

Porque, claro, enlazado con esto viene el segundo problema: tu vida personal se resiente con esta marcha. Ya no sabes si estás en un momento de ocio o en un momento de trabajo. Tienes mala conciencia cuando dejas de trabajar y, por tanto, no puedes disfrutar plenamente del tiempo libre. Eso no es un plan de vida. Debes organizarte para hacer deporte, quedar con amigos, cuidar a tu pareja y a tu familia. En resumen, debes ponerte un horario, llevar una agenda con las tareas a realizar y organizar todo esto en algún sistema de productividad personal. Hay muchos, más adelante hablaremos de ellos.

  1. Crea un plan de negocio

Antes de empezar cualquier actividad es muy importante elaborar un plan de negocio y definir cuál va a ser tu modelo de negocio. Si, eso que probablemente has estudiado o te han contado en un curso de formación al que has asistido y que ahora crees que es para los demás negocios. Pues estás equivocado. El plan de negocio es válido y necesario para cualquier actividad de la que esperemos obtener unos rendimientos. Y tu Empresa es eso, ¿verdad?. Pues ya sabes.

Además, debes decidir tu modelo de negocio. A esto no se suele dar tanta importancia y es un error. Sin modelo de negocio, no hay nada que enseñar al mundo. Cada uno debe decidir qué es lo que le gusta hacer dentro de su campo, descubrir qué es lo que demanda el cliente. Una vez hechas estas dos listas, ver qué puntos tienen en común ambas. Bueno, pues por ahí puedes empezar a definir tu modelo de negocio. Ahora solo queda establecer cuáles van a ser los cauces por los que va a discurrir nuestra actividad y que serán las fuentes de ingresos de la misma.

Te recomiendo que sigas el modelo Canvas para la realización de tu plan de negocio. Es muy útil y clarificador.  Descárgatelo y póntelo en un lugar visible para poder rellenarlo. Verás cómo te clarifica la mente. De todas formas, en otro post lo comentaremos más a fondo y verás cómo te encanta este método.

  1. Aprende a diferenciar el MKT de las ventas

¿Cuántas veces has pensado que eso de las ventas no iba contigo? ¿Acaso crees que los tu producto o servicio no requiere un Plan de Ventas? Pues te estás equivocando porque el Marketing es todo eso que haces para darte a conocer (porque espero que hagas algo para darte a conocer). Pero luego hay que enfrentarse al potencial cliente y ahí es donde te retiras por miedo. Debes conocer cómo ayuda tu producto a los potenciales clientes. También tienes que aprender a venderte tú. Porque en el mundo de los servicios, el producto eres TÚ.

Así que, cuando un potencial cliente entre por la puerta o te reúnas con él en su empresa, debes ofrecerle lo mejor de ti mismo, tú mejor cara. Que la persona desee trabajar contigo porque te perciba como el mejor en tu campo. Tienes que aprender a tratar al cliente y tienes que aprender a fidelizarlo. Debes tener un plan acerca de cuándo volver a llamarle, qué servicios complementarios ofrecerle. Precisas causarle una buenísima primera impresión. El cliente se debe sentir escuchado y tiene que estar convencido de que tú le vas a resolver cualquier problema que te plantee.

Esto es venderse y, si lo haces bien, habrás obtenido un cliente evangelista que son los que siempre están contigo y te recomiendan a sus contactos.

  1. Recuerda que, aunque vendas productos, siempre estamos en un negocio de servicios

Todos los negocios son de SERVICIOS. Tu función es servir a tus clientes, que se sientan bien contigo. Que no perciban que les impones tus ideas quedando siempre por encima de ellos. El cliente no quiere sentirse así. Debes escuchar sus propuestas y ver cómo pueden incluirse en tus proyectos porque el cliente se sentirá mejor, se sentirá comprendido. De esta forma podrás ofrecerle el producto más adecuado a sus necesidades. No hay nada más desagradable para una persona que, cuando está exponiéndote su caso, tú le trates como si lo que te está contando no sirve para resolver su problema.

Ten en cuenta que es su caso, es su negocio y tú estás ahí para hacerle la vida más fácil. No para producirle inquietudes ni incertidumbre. Si tú cliente se siente bien, confiará en ti y comprará lo que le ofrezcas, pero ha de confiar en ti. Y eso hay que ganárselo.

  1. Aprende a negociar

Y hay que negociar. Eso no lo pensabas cuando empezaste. Pues sí. Tienes que ser hábil en tus negociaciones. Vas a tener que negociar precios, honorarios, plazos de entrega, formas de pago… todo. Cuanto antes te des cuenta de que cualquier cuestión relativa a tu trabajo va a tener que ser negociada, comentada, tratada y explicada veinte veces, antes empezarás a elaborar un buen plan de negociación. Esto requiere saber hasta dónde estoy dispuesto a llegar y dónde me voy a detener, qué cuestiones no voy a consentir bajo ningún concepto; en definitiva, dónde voy a poner los límites en mis negociaciones futuras.

Si tenemos un buen plan de negociación previo, será todo más fácil. Yo te recomiendo que, en tu casa o en tu despacho, te prepares estos temas, los decidas en frío (por ejemplo, el precio y los posibles descuentos) y ya salgas con la convicción de que pase lo que pase, no vas a moverte de tus parámetros creados. De esa forma, abordas la negociación tranquilo y dejas en mano de la persona que tienes frente a ti que decida si le parece bien tu propuesta o no. Si lo haces de otra forma, acabarás cediendo en cosas que no quieres ceder y te arrepentirás cuando acabe la reunión.

  1. No reniegues de los colaboradores

La competencia no siempre es competencia. A veces pueden convertirse en los mejores colaboradores. Y también encontraras colaboradores entre profesionales que no son de tu estricta competencia sino especialistas en materias afines que, si tienes una buena relación, pueden acabar siendo muy buenos contactos. Busca colaboradores como si no hubiera un mañana. Es la mejor forma de incrementar tu cartera de clientes. De ellos también podrás obtener ideas de posibles negocios. Aprenderás tácticas que ellos utilizan y podrán enviarte clientes cuando ellos no los puedan atender bien sea porque el producto o servicio demandado no corresponde con su portfolio, bien porque su carga de trabajo en ese momento le impide abordar ese proyecto.

Así que, cuida a tus colaboradores. En tu relación con ellos prioriza el ganar-ganar. Verás que todo te irá mejor y, además, ganarás amigos.

  1. Aprende a tomar decisiones rápidas.

Y, por último, todo esto que te he comentado, debes asimilarlo a tu día a día y acostumbrarte a tomar multitud de decisiones todos los días y de forma rápida. En ocasiones no hay tiempo para analizar y pensar qué decisión tomas. Debes adquirir el hábito de tomar decisiones como el que está haciendo una operación matemática de cabeza. Es decir, vas a tener que tomar decisiones sin tener toda la información necesaria, sin saber si te estás equivocando o no, sin poder consultar… Pero, el mundo de los negocios, es así. Nadie dijo que fuera fácil. Poco a poco, te acostumbrarás y no te parecerá tan grave. Ya verás.

Hasta aquí, las cosas que deberías haber sabido y nadie te dijo. Pero ahora, ya las sabes. Puedes cambiar algunos parámetros de tu vida, adquirir algún hábito nuevo y, poco a poco, reconducir lo que no te gusta. O puedes quedarte como estabas sin implementar nada nuevo. Tú decides.

Por si acaso quieres ir adquiriendo algún hábito nuevo, descárgate el recurso que tengo para ti.

 10 TÁCTICAS DE VENTA QUE UTILIZAN LOS EXPERTOS Y QUE FUNCIONAN SIEMPRE

Déjame comentarios acerca de lo que te parece este post y, si te apetece, puedes decirme de qué te gustaría que habláramos en el blog.

Y, recuerda, nos vemos en las RRSS.

 

    

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